En los últimos años vienen multiplicándose los intentos, a través de normativas o simples recomendaciones, encaminados a hacer que la iluminación de los lugares de trabajo y demás espacios de descanso o de ocio, sea amable con las personas y con el resto de seres vivos que nos acompañan en nuestra existencia sobre el Planeta Tierra.

Este concepto que hoy parece animar al sector de la luminotecnia como como algo novedoso y con un gancho importante para mantener la innovación tecnológica y la producción de nuevas luminarias, lleva ya bastantes años en la cabeza de muchos diseñadores  y ha acaparado también la atención de algún fabricante. Sin ir más lejos, del año 2008 al 2010 se llevaron a cabo varios estudios en la Universidad de Zaragoza, en colaboración con la empresa Zydotronic- hoy desaparecida, Sergio Andrés, director de este medio de comunicación fue fundador y director general hasta 2012– tendentes a conocer las preferencias en la aceptación de la iluminación  en cuanto a temperatura de color y niveles de iluminación se refería.

Los resultados de este estudio, contenidos en una extensa  memoria, tiene como conclusiones más relevantes las que  más  adelante  se exponen, sin especificar niveles ni temperaturas concretas que quedarían de los objetivos de este breve artículo. En él simplemente queremos dejar constancia de que no es cierto, como últimamente he tenido que escuchar en algunas exposiciones de diferentes eventos relacionados con la iluminación del futuro, que prácticamente no se han estudiado estos temas antes y por descontado nada en España.

Sí se ha hecho, lo que ocurre es que como otras aportaciones, para que tengan éxito y se conozcan  no sólo tienen que ser interesantes sino que tienen que encontrar los canales de comercialización apropiados y aparecer en el momento oportuno. Esto sólo justifica su desconocimiento por el gran público pero en ninguna manera la de los que se consideran buenos profesionales, ya sean independientes o pertenezcan a plantillas de empresas punteras del sector.

 

Las conclusiones más relevantes del estudio al que anteriormente nos referíamos son:

 

-Las personas participantes en el mismo eligieron diferentes tipos de luz para realizar las distintas  actividades,  dependiendo de la  iluminación ambiente y del estado de ánimo, sin poder llegar a establecer diferencias apreciables en función del sexo o de la edad.

– Las escenas más elegidas se encontraron entre los 3500ºK – 5500ºK y 500luxes-1200luxes.

-Se hace  pues necesario utilizar  luminarias inteligentes en cada puesto de trabajo, si se quiere optimizar el proceso de adaptación de la luz a las preferencias de los trabajadores.

 

En el estudio participaron 35 personas de diferentes edades y sexos, que elegían la iluminación con la que se sentían más cómodos en un entorno de trabajo que incluía ordenador, artículos y libros con fotografías de color y diversos dispositivos ópticos y electrónicos de uso común.

La elección se realizaba, para no alargar sin motivo el tiempo de cada prueba, de entre 25 escenas de iluminaciones  diferentes: intensidades entre 200-1400 luxes y temperaturas de color de 300 -6000ºK.

Además de las variaciones en composición de la luz debida a las diferentes potencias de los leds cálidos y fríos, se incorporaron en el estudio otras luminarias con leds  monocromáticos,  para mitigar la ausencia de dichas  radiaciones  que tienen las emisiones de los leds de luz blanca, con independencia de su temperatura de color. Inicialmente se añadieron leds azules y verdes y posteriormente se incorporó  también el cian.

En la actualidad estamos ampliando este estudio en colaboración con las Dras  Ana Sánchez e Isabel Pinilla, introduciendo nuevos parámetros en el estudio.

En esta segunda fase se pretende obtener resultados  objetivos de niveles hormonales, que permitan relacionar más directamente los efectos de los diferentes tipos de iluminación en los mismos, como la melatonina y serotonina, que tienen una incidencia probada en los ritmos circadianos, en el bienestar del individuo o en el desarrollo de ciertas enfermedades y no sólo la aceptación del tipo de luz por los participantes en el estudio.

 

Justiniano Aporta Alfonso

Alba Aporta Clemente

 

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