Los espacios públicos en el PDI.

Los espacios públicos son, no obstante,  en muchas ocasiones,  complejos y dinámicos por lo que precisan  soluciones inteligentes, capaces de compatibilizar la funcionalidad, la eficiencia energética y la sostenibilidad con otros aspectos menos tangibles, más difíciles de medir, como son  los lúdicos y ambientales, respetando además el entorno arquitectónico  o paisajístico.

Un buen plan director de iluminación  deberá ser capaz de  presentar una ciudad, en primer lugar, cómoda y segura para realizar las actividades propias de la noche: desplazarse, pasear, disfrutar de una terraza entre otras y, en segundo lugar, de transmitirnos todo aquello que nos permita entender y comprender algo más de la cultura esencial de esa ciudad dentro del país.  La iluminación nos puede ayudar a contar cosas de su pasado y de su presente, qué han hecho sus gentes para conseguirlo,  cómo han vivido, cómo  viven hoy y cómo  planifican su futuro.

El plan deberá servir también para hacer rentables las nuevas inversiones y definir el marco legal para la implementación de la iluminación, tanto pública como privada, que influya en la nueva imagen que se desea para la ciudad,  jerarquizando  de forma equilibrada los diferentes espacios de la misma tales como ejes de comunicación principales y secundarios, riveras  y puentes, jardines, rotondas y plazas, barrios con  sus características, monumentos, patrimonio y edificios singulares.

Son muchos los folletos turísticos que contienen más ilustraciones de imágenes nocturnas que diurnas, invitando a conocer la ciudad y su ambiente durante la noche: durante el día se trabaja o  se visitan tiendas y museos, pero es fundamentalmente durante la noche cuando se intenta descubrir el embrujo de la ciudad. La imagen nocturna, en definitiva, cautiva más al visitante, sirve mejor para explicar el significado cultural e histórico de su patrimonio y, si es positiva, le puede dejar el poso necesario para que valore una segunda visita. Por ello, la creciente competencia entre ciudades para atraer visitantes a la misma ha hecho que los PDI sean contemplados, por los buenos gestores, como una opción para mejorar la imagen de las ciudades y hacerlas más agradables.

Torres de la Catedral-Basílica de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza

 

 

 

La ciudad de hoy, en principio, es la expresión final de una serie de decisiones  y acontecimientos que han marcado su devenir:

 

  • Su fundación en un lugar con una orografía, un clima, una latitud y unos recursos  determinados.
  • Su evolución modulada por el esfuerzo y el éxito de sus habitantes en el trabajo y los negocios; por la visión, las decisiones e influencia de técnicos y políticos a lo largo de su historia y, cómo no,  por la tecnología que ha hecho posible la construcción de los edificios,  viales, puentes pasarelas y túneles que hoy integran los diferentes espacios urbanos.
  • El tipo de actividad, forma de vida y de relación  de sus habitantes, entre sí y con su entorno.
  • La manera en que han mantenido sus tradiciones y conservado su patrimonio.

 

Todo ello, unido a otros eventos incontrolados,  ha  marcado a lo largo de su historia, los objetivos que en cada momento  han presidido las normativas o documentos marco de desarrollo urbano, que sin duda habrán sido diferentes para cada ciudad. Son estas diferencias las que hacen difícil protocolizar las actuaciones en los espacios urbanos y los tipos de iluminación a considerar en el PDI de una ciudad compleja. Sería aconsejable por tanto, para elaborar el primer borrador del plan, constituir una comisión formada por técnicos y responsables políticos del Ayuntamiento,  una representación de las asociaciones de comerciantes y de vecinos, y algún arquitecto,  ingeniero, historiador o especialista en patrimonio y urbanismo….., dependiendo de cada ciudad y coordinada por un profesional o un equipo de profesionales, especialistas en diseño de iluminación. A partir de  ese primer borrador, se definirán los conceptos luminotécnicos de los diferentes espacios y los diseñadores elaborarán  los diferentes proyectos  utilizando las luminarias y el tipo de luz que consideren más apropiado para cada uno de ellos.

Pero como las ciudades ya están iluminadas, se precisa, además, realizar una auditoría energética previa para conocer el estado de las instalaciones y, como no será posible abordar todos los cambios en un corto periodo de tiempo, habrá que priorizar las actuaciones, en función de una serie de parámetros, tales como: estado de conservación, consumo, posibilidad de regulación e integración en el entorno, entre otros.

Fachadas con alta contribución a la contaminación lumínica

Creemos, en cualquier caso, que  merece la pena el esfuerzo inicial para plasmar los criterios básicos de un buen PDI, con una visión holística de la ciudad,  a la hora de jerarquizar lumínicamente la estructura de la misma  a través de los diferentes espacios urbanos, contemplando todos los aspectos implicados y no sólo los funcionales. La dificultad que conlleva  dar peso a valores intangibles como la significancia histórica, la seguridad y el bienestar de los usuarios y sobre todo los comportamientos sociales- que están sometidos a cambios constantes- obligan a introducir altas cotas de  flexibilidad en los mismos. La propia tecnología cambiante obliga más si cabe, a dicha flexibilidad. El PDI nace así para ser modificado, pero su existencia y vigencia nos permitirá tener un control efectivo sobre cualquier modificación o nueva instalación que a partir de ese momento se lleve a cabo, lo que sin duda será importante para la mantener una buena imagen del conjunto de la ciudad.

Para la posterior implantación del plan,  apostamos por las luminarias  con tecnología  de  leds  como una de las mejores  opciones  a corto y a largo plazo para  un número elevado de las instalaciones de alumbrado exterior,  debido a su alta eficiencia y a las grandes  posibilidades de personalización que nos brinda el poder controlar  parámetros tan  relevantes como la direccionalidad, el flujo, el tono y los matices.  Correctamente manejados los dos primeros, junto con la  eficiencia, van a permitir mejorar la calificación energética y la uniformidad de las mismas, así como reducir el deslumbramiento, la contaminación lumínica y el consumo; los tres últimos, proporcionan además al diseñador  la oportunidad de plantear iluminaciones diferentes, muy personalizadas  e incluso dinámicas que pueden contribuir de forma decisiva a mejorar  la imagen nocturna de la  ciudad.

En ese futuro, que hoy ya es presente, el grupo SOLE quiere participar activamente aportando ideas para la elaboración de  planes directores y desarrollando proyectos bien adaptados, con valor añadido, y capaces de cumplir también todos los requisitos marcados por el REEIAE. Para conseguirlo, va a dedicar el  esfuerzo  que sea necesario en los próximos años y su equipo técnico, con la experiencia añadida  en diseño de luminarias y de nuevos sistemas para la realización de auditorías energéticas, estará siempre dispuesto a trabajar en cuantas  peticiones  de colaboración reciba en esa dirección.

 

Justiniano Aporta Alfonso. Profesor de Óptica. Universidad de Zaragoza*

Fotografías Ejemplo: Alba Aporta Clemente. Ingeniera de diseño*

*Grupo SOLE (Soluciones Luminotécnicas Eco-eficientes)

 

Ver Planes Directores de Iluminación Urbana: Una asignatura pendiente I

Ver Planes Directores de Iluminación Urbana: Una asignatura pendiente III

 

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